

Todo empezó en 1900, en Breskens. Donde Izaac Van Melle convirtió la pastelería de su abuelo, fundada 60 años atrás, en una pequeña fábrica de confitería.
A los pocos años creció y creció y creció hasta que se hizo mucho más grande
Fue en un viaje a Polonia cuando los hermanos Machiel y Pieter Van Melle ya veían lo que iba a ser su nuevo mundo.
Habían oído hablar de una fórmula revolucionaria de un caramelo masticable de frutas, cuando de repente, Pieter tuvo una idea:
– ¿Por qué no hacemos un caramelo grajeado pero con sabor a menta? ¡Lo llamaremos Mentos! –
Así, en 1932 apareció el primer stick de Mentos y ya no hubo quien les parara.


La fábrica fue destruida en la 2ª Guerra Mundial, así que se fueron a Rótterdam donde a los pocos meses las famosas marcas Mentos y Fruitella crecieron rápidamente y se extendieron por Europa.
En los 80, llevaron su fábrica a Breda, donde los caramelos se multiplicaban gracias a una fábrica más grande.
Un día tuvieron una visión:
– ¿Por qué no hacemos más productos para niños? –
Y compraron grandes empresas como Gerb, Verdujin, Look-O-look y Peco.
– ¡Hay que llevar el sabor y el frescor a todo el mundo! – dijeron.
Y abrieron fábricas en Brasil, EEUU, Tailandia y Filipinas.Y durante los 90 en Europa del Este y Asia.


En 2001, Van Melle fue comprada por Perfetti, convirtiéndose así en el grupo Perfetti Van Melle.
Y fue finalmente en 2006 cuando el grupo compró Chupa Chups, y formaron Chupa Chups Perfetti Van Melle.
Gracias a la globalización Mentos es hoy en día una marca mundial presente en 130 países.
Se venden 50 sticks cada segundo.
Y si al cabo de un año, los pusiéramos todos en fila, se daría 5 veces la vuelta al mundo.
Por ello, ahora el mundo se ha vuelto mucho más Mentos.
